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Sobre el mantenimiento y conservación del reloj mecánico

Los relojes requieren de revisiones y engrases periódicos para mantenerlos en un estado de conservación razonable. Como cualquier mecanismo, el reloj necesita ser engrasado cada cierto tiempo.

Desgaste y suciedad en los mecanismos

Si el reloj lleva muchos años sin que se le haya hecho ninguna revisión, lo más habitual es que presente al menos dos tipos de problemas: 1) Desgaste en el mecanismo (si ha estado en funcionamiento), y 2) Suciedad.

Una revisión hecha por una persona con la necesaria experiencia, revelará su estado, y las operaciones que, en su caso, deban realizarse para ponerlo a punto.

El desgaste es bastante frecuente en los mecanismos que han estado funcionando durante muchos años sin revisión ni engrase alguno. La suciedad, también suele ser habitual en los relojes y en sus mecanismos.

Hay que hacer la observación de que el hecho de que un reloj esté en estado de marcha, no debe interpretarse en el sentido de que su estado de conservación sea bueno. Puede serlo o no.

Piezas del mecanismo de un reloj desmontado


Para corregir los desgastes del mecanismo habitualmente será necesario desmontarlo.

La limpieza del mecanismo también suele obligar al desmontaje. Si bien hay procedimientos de limpieza por ultrasonidos, una buena limpieza de las piezas, pulido de pivotes, extracción de muelles reales, etc, se hace con el mecanismo desmontado. Esto hace más compleja la reparación, pero el resultado final es mucho mejor.

Tras estas operaciones y cualquier otra que requiera el mecanismo, se procede al montaje, engrase y comprobación.

A veces, la puesta en funcionamiento del viejo reloj, será factible, y otras, su estado tendrá tal deterioro que resultará más razonable conservarlo en su estado original aunque no funcione. En este último caso, llevar al reloj a un estado de funcionamiento podría ser una labor tan compleja e implicar tantos cambios de piezas, que dicha restauración, además de muy costosa, destruiría parte de la originalidad y valor del reloj.

Por tanto, es conveniente poner siempre en contraposición los aspectos de funcionamiento y mantenimiento del estado original del reloj, en especial en piezas que por su antigüedad o rareza, tengan gran valor.


Mecanismo de un reloj carillón.
Mecanismo de un reloj carillón.


Mandamiento del coleccionista responsable

En su libro "Coleccionismo de Relojes Antiguos" , don José Miguel Echeverría
nos dice lo siguiente acerca de los cuidados y mantenimiento del reloj:

"Estos se han de limitar a los que requiere un mecanismo en funcionamiento. Es curioso observar que si nos atenemos religiosamente a los engrases periódicos de nuestro automóvil, exigimos en cambio, que un reloj antiguo guarde una perfecta exactitud tras una o más generaciones de completo abandono.

Cada año, a lo sumo dos, hemos de retirar el movimiento de su caja con extremo cuidado, descolgando las pesas, si es de este tipo, y el péndulo, si se trata de un sistema libre, y proceder a una limpieza lo más completa posible, por medio de un pincel de pelo suave. Después emprenderemos la delicada tarea del engrase: el aceite ha de ser totalmente neutro, sin la menor señal de acidez y lo encontraremos en los almacenes de suministros de relojería sin la menor dificultad. Recordemos que el aceite debe depositarse en los puntos en que su presencia sea útil y no fuera de ellos. Con un engrasador formado de un trozo de alambre con un extremo aplanado, colocaremos una pequeña gota en cada contrapivote y en su concavidad de engrase, cuidando que no se vierta. En el tren solamente engrasaremos ligeramente las caras de fricción del escape, los engranajes no lo precisan por carecer de roce.

Aprovecharemos esta revisión para comprobar el estado de las cuerdas de tripa, cuya integridad es de gran importancia: su rotura puede acarrear un destrozo en el piso por la caida de la pesa o afectar gravemente los pivotes del tren en los que puede arrollarse el extremo alocado, en el caso de tratarse de un reloj provisto de cubo-caracol.

Con estos simples cuidados y la asistencia circunstancial de un relojero especializado, podremos disfrutar de la parte de nuestra colección que permanece viva y cumplir el mandamiento del coleccionista responsable, que nos recuerda nuestra obligación de restituir a nuestros sucesores, las piezas que nos fueron confiadas, en el mejor estado posible".