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El escape Strasser

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Sobre el escape Strasser



El apellido Strasser da nombre a un escape ideado para relojes de precisión regulados por péndulo.
Se trata de un ingenioso escape inventado por el alemán Ludwig Strasser (1853-1917),
que permite a los relojes alcanzar una gran precisión.
Pero antes de explicar las características de este escape, detengámonos un momento en la historia de su inventor.
El resumen biográfico que sigue, se ha tomado de Wikipedia, traduciéndolo del alemán al español.
Si el lector encuentra interesante la información, concédase el mérito a Wikipedia
y a los que aportaron la misma a la enciclopedia digital;
cualquier error u omisión en la traducción, atribúyase al autor de este artículo.


Ludwig Strasser

(Fuente: Wikipedia)

Ludwig Strasser nació en la localidad alemana de Würzburg, el 15 de diciembre de 1853, y murió el 12 de agosto de 1917 en Glashütte. Fue relojero y director de la Escuela de Relojería alemana de Glashütte.

En 1867, a la edad de 13 años comenzó a aprender Relojería con el maestro Sebastian Geist (1817-1908)

Strasser trabajó durante un año en Leipzig, en la fábrica de relojes de torre Bernahard Zachariä.

En 1875 fundó junto al mecánico Gustav Rohde, la firma "Strasser and Rohde" dedicada a la fabricación de instrumentos de medición, relojes de precisión y cronómetros de marina.

Inventó el escape que lleva su nombre y lo patentó en 1900.

Fue director y profesor en la Escuela alemana de Relojería de Glashütte, en la que impartió clases de Matemáticas, Mecánica teórica, Teoría de Relojería, Ingeniería eléctrica, Dibujo y Contabilidad. Falleció un año antes del final de la Primera Guerra Mundial, víctima de una larga enfermedad, en el hospital municipal de Dresde, a la edad de 63 años.


Ludwig Strasser (1853-1917)



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Escuela alemana de Relojería de Glashütte
Die Deutsche Uhrmacherschule Glashütte



Características del escape Strasser

El escape Strasser es de los llamados "libres" de fuerza constante.

Este tipo de escape se llama libre porque el péndulo oscila sin que actúe ninguna fuerza directamente sobre el.
El mecanismo del reloj mantiene el péndulo en oscilación mediante la fuerza que el áncora ejerce sobre un resorte bilámina de la suspensión.

Antes de la aplicación del péndulo a los relojes, los atrasos y adelantos que presentaban eran muy grandes, en relación al concepto de precisión que tenemos hoy en día.

A partir de la aplicación del péndulo como elemento regulador del reloj, se consigue un notable avance en la medida del tiempo. Ya se comprende que el reloj, el reloj mecánico, se ha hecho de múltiples formas durante siglos, según los conocimientos, las modas, los objetivos y gustos de cada lugar. Así, tenemos hoy una enorme variedad de relojes en los que podemos apreciar su evolución en el tiempo, y ver la variedad de formas, estilos, etc. en función de su lugar de procedencia.

Por todo ello, conviene tener en cuenta que el concepto de precisión, tuvo especial importancia en los relojes construidos precisamente para ser muy exactos, como por ejemplo los relojes astronómicos y los reguladores de precisión. Uno se sorprende a veces, cuando al hablar del tema de la precisión de los relojes, alguien no muy versado en la materia pretenda que un reloj con un péndulo sin compensación térmica, con un pequeño dial que permite una lectura de la hora no muy precisa, y sin segundero, sea tan preciso como un reloj atómico. Es una pretensión ilógica, pero que en ocasiones se observa.

Hablar de precisión en un reloj regulado por un péndulo requiere inicialmente plantear la cuestión del isocronismo, y recordar los condicionantes que la afectan.

Cuando un péndulo (sin estar regulando el mecanismo de un reloj) está oscilando, las fuerzas de rozamiento que produce el aire lo frenan, reduciendo paulatinamente la amplitud de sus oscilaciones, hasta que finalmente se para.

Cuando el péndulo está regulando la marcha de un reloj, su mecanismo ejerce a cada alternancia una pequeña fuerza que lo mantiene en movimiento. Una oscilación se compone de 2 alternancias. Si el mecanismo no ejerciese esa fuerza de compensación de las que produce el rozamiento, el péndulo se detendría y el reloj se pararía.

Por lo tanto, hay una idea muy clara: la necesidad de que el mecanismo del reloj ejerza una fuerza de mantenimiento del movimiento de oscilación del péndulo. Si dicha fuerza no es constante, se producirán perturbaciones en el periodo de oscilación del péndulo, que se traducirán en variación de marcha del reloj; es decir, pérdida de precisión en su capacidad para medir el tiempo.

Nos encontramos, por tanto, ante un problema técnico evidente: por un lado se necesita una fuerza que mantenga el péndulo en oscilación, pero dicha fuerza es causa potencial de variaciones en en la marcha del reloj, e influye negativamente en su precisión

En la mayoría de los relojes mecánicos, tanto antiguos como modernos, esa perturbación se ha considerado perfectamente asumible, toda vez que no han sido hechos para ser ultraprecisos. Pero, si nos movemos en el ámbito de los relojes astronómicos, los reguladores de precisión, perturbar el periodo de oscilación, hace imposible alcanzar el elevado grado de precisión que deben tener.

Hay que aclarar, que no todo lo que no es un regulador de precisión es de baja calidad respecto de la exactitud con la que puede medir el tiempo. Ya se comprende que hay una variedad inmensa de tipos de relojes, y hay piezas que sin tener la precisón de un reloj astronómico, tienen una exactitud muy razonable para cualquier uso, digamos, doméstico.

Pero volvamos al isocronismo. ¿Que es lo que hace que un péndulo tenga un periodo de oscilación constante? Hay dos cuestiones fundamentales: Una de ellas es que mantenga constante su longitud. Alguien podría decir que mirando el péndulo mantiene siempre la misma longitud, pero en realidad, los cambios de temperatura producen acortamientos o alargamientos en ella. A simple vista no se aprecian, pero si lo midiésemos, podrían comprobarse.

La otra cuestión fundamental para que el péndulo sea isócrono es que mantenga constante la amplitud de sus oscilaciones. Si cambia la amplitud, cambia el periodo y el reloj varía su marcha. Pero cabe preguntarse: ¿Que es lo que hace que cambie dicha amplitud? Pues bien, si la fuerza que el mecanismo ejerce sobre el péndulo varía, estaría cambiando la fuerza que lo impulsa y cambiaría por tanto la amplitud. Podemos comparar el péndulo siendo impulsado por el mecanismo de un reloj, a un niño en un columpio que es empujado a cada oscilación por una persona. Si la persona que impulsa el columpio eferce la misma fuerza la altura a la que subirá el columpio será constante; pero si de repente la persona empieza a impulsar al ñiño con una fuerza mayor, la altura a la que subirá, será también mayor. El mismo fenómeno se produce en el reloj: si la fuerza de impulsión aumenta, la amplitud de oscilación también aumenta y el periodo cambia.

Otra de las causas que pueden hacer variar la amplitud de oscilación es la variación de la presión atmosférica. Si la presión aumenta, la fuerza de frenado del péndulo también lo hace y la amplitud de oscilación se reduce.

Las causas de que varíe la fuerza de impulsión del péndulo pueden ser varias: fuerza motriz variable, imperfecciones en el rodaje desajustes en el escape, variaciones en la viscosidad de los lubricantes, etc. Son cuestiones, como se ha indicado, que no tienen mayor importancia en un reloj doméstico, pero importantes cuando se trata de un reloj astronómico.

Todo lo anterior llevó a los que han inventado mecanismos o construido relojes de precisión a evitar en todo lo posible esas dos cuestiones que producían la pérdida del isocronismo del péndulo: variación de la longitud del péndulo, y variación de la amplitud.

La lucha contra las perturbaciones que los cambios de temperatura producen en los relojes, condujo a los sistemas de compensación térmica de los péndulos. Para conseguir el mantenimiento de la amplitud de oscilación, se inventaron escapes sin retroceso, escapes libres y formas de mantenimiento de la oscilación del péndulo de modo que afectasen lo menos posible a su movimiento.




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Lo que Ludwig Strasser buscó al inventar su interesante escape fue el mantenimiento de la amplitud de oscilación constante. Ya se comprende que un escape como este, debe estar regulado por un péndulo compensado térmicamente. No tendría sentido conseguir una amplitud de oscilación constante, y no actuar simultáneamente en la compensación térmica del péndulo.

La suspensión del escape Strasser tiene la particularidad de contar con un bloque móvil inferior del cual se suspende el péndulo, y dos bloques superiores: uno de ellos es fijo y se coloca en un soporte, y el otro es móvil y está conectado al eje del áncora, De esta forma el movimiento alternativo del áncora se transmite al bloque móvil superior de la suspensión, la cual transmite la fuerza de impulsión para el mantenimiento de la oscilación del péndulo. La elasticidad de las láminas de impulsión es importante. El tipo de acero, su tratamiento térmico, su espesor y su anchura, determinarán la fuerza de impulsión que se transmitirá, para un ángulo de flexión determinado. Si son demasiado flexibles, no transmitirán la fuerza suficiente, y si la flexibilidad es escasa condicionarán un valor de la fuerza motriz en el regulador demasiado alta.




El movimiento alternativo del áncora se produce con la misma amplitud. Esto hace que el ángulo con el que se flexionan las láminas de la suspensión que transmiten el impulso sea constante. De esta forma, las láminas, al flexionarse en todo momento el mismo ángulo, transmiten una fuerza de impulsión constante. Esta es la razón por la que a este escape se le conoce tambiém como de fuerza constante. Existen otros tipos de escapes libres de fuerza constante; este es uno de ellos.

La firma alemana Erwin Sattler está especializada en la fabricación de relojes de precisión. Fabrica excelentes reguladores de precisión que presentan variaciones de marcha de apenas 1 ó 2 segundos al mes. Conseguir un grado de precisión tan elevado es realmente admirable.

Uno de sus modelos, el llamado secunda accurata 1958, va equipado con escape Strasser, péndulo compensado térmica y barométricamente, áncora con paletas de rubí, y tiene una precisión del orden de 1 segundo al mes. Una maravilla de la Relojería de precisión.


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