cucoclock   El Papa-Moscas
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Este interesante reloj puede verse en el interior de la catedral de Burgos.

La historia de la catedral va unida a la ciudad de Burgos, en la condición de esta ciudad de sede episcopal. En esa historia se mezclan aspectos eclesiásticos, religiosos, políticos y sociales.
Ya en el siglo XI, se alzaba en el lugar en el que se encuentra la catedral, un templo dedicado a Santa María, del que apenas queda algún elemento escultórico.

Con el paso de tiempo, dicho templo se consideraría pequeño para el tamaño de la ciudad. Una conjunción de circunstancias como la historia castellana, el apoyo Real y la expansión de la ciudad, fueron decisivas para la construcción de esta catedral gótica.

Según testimonios documentales, "Fernando III y el obispo don Mauricio colocaron la primera piedra de la catedral el 20 de julio de 1221".

La catedral de Burgos

Dentro de las obras de arte que atesora esta bella catedral gótica, cabe destacar una singularmente interesante dentro de la relojería. Se trata de un curioso reloj con autómatas conocido como "El Papa-Moscas".

Se encuentra en el interior de la catedral, en la parte alta de la zona septentrional del templo.




El Papa-Moscas

El autómata que aparece sobre el dial, llamado Papa-Moscas, es el que da nombre al reloj.

A su izquierda se encuentra otro autómata de menor tamaño, llamado Martinillo, que toca los cuartos.

A las horas, el Papa-Moscas toca una campana, moviendo un brazo articulado y abriendo simultáneamente la boca.

No se conoce con certeza la fecha de construcción de este reloj, pero hay constancia de la existencia de otros relojes en el catedral, en la Edad Media.

En 1384, según consta en un documento del Archivo Municipal de la ciudad de Burgos, se colocó un reloj en la catedral; sabemos, por un documento de dicho archivo, de la existencia de un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Obispo de Burgos, por el cual, aquel entregó 4000 maravedises "para pagar en ayuda de un rellojo que nos facemos facer en la dicha ciudad en la Iglesia de Santa María para que tanya a todas las horas del día e de la noche".

Un año más tarde fue colocado este reloj en la catedral; no existe en la actualidad y según parece nada tuvo que ver con el Papa-Moscas.

Andrés Ruiz Valderrama, en el capítulo del libro "Cuadernos de Relojería, que lleva por título "El Papa-Moscas", nos habla de la antigüedad de este singular reloj. En el presenta una reseña del historiador de la catedral de Burgos, Manuel Martínez Sanz:"Las primeras noticias que he leido sobre "Martinillo" -indica el señor Martínez Sanz- son del año 1632, y del Papa-Moscas de 1669; pero advierto, por respeto a estos personajes, que ambas son ya de reparaciones ó composiciones. De forma que su existencia es inmemorial".

En un acta capitular del 30 de septiembre de 1519 se habla de un gracioso reloj que de haberse construido sería anterior al Papa-Moscas.

En 1898 se realizaron trabajos en el mecanismo del reloj consistentes en la colocación de una maquinaria nueva. Fueron realizados por el prestigioso relojero burgalés, Manuel Villanueva, quien los realizó en unión del constructor de relojes francés Paul Odovey-Morez, de Jura.

El Papa-Moscas, de renombre universal, dicen que inspiró a Victor Hugo, que su esfera es de lava de volcán, que tiene piedras de ágata en el áncora del escape, y que, mandado "facer" por Don Gonzalo de Burgos, alaba al Dios verdadero, convoca al pueblo, congrega al clero, ahuyenta a Satanás, llora a los muertos y alegra las fiestas, tal como reza en latín la campana mayor.

El Papa-Moscas

La ciudad de Burgos.


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